sábado, 15 de mayo de 2021

Presentación de El anillo del Rey y otros cuentos

El pasado 11 de mayo tuvo lugar la presentación en los salones de la Biblioteca Provincial Infanta Elena de Sevilla de la colección de relatos "El anillo del Rey y otros cuentos", de la Biblioteca Infantil Sevillana, recopilación a cargo de Juana María Muñoz Choclán y editada por la agrupación cultural El carro de la nieve. En el acto intervinieron Pascual Garrido, presidente de la agrupación, Juana María Muñoz Choclán, vicepresidenta, y Susana Cayuelas, Delegada Territorial en Sevilla de la Consejería de Cultura y Patrimonio Artístico.



Pascual Garrido, tras agradecer a la delegada y a la directora de la Biblioteca su generoso apoyo al libro, presenta la asociación. Se refiere a su nombre, evocador de un paisaje urbano de la memoria de los niños de hace sesenta años, o más, cuando en las tórridas tardes de aquellos largos veranos aparecía un señor empujando un carro con hielo en su interior que iba distribuyendo por los domicilios. Hay que aludir a una particularidad lingüística sevillana consistente en llamar nieve a los bloques de hielo. En cuanto a sus orígenes, que datan de unos quince años atrás, no fueron otros que el deseo de un grupo variopinto de amigos de  profesiones diversas, licenciados en derecho, filología, historia o ingenieros, de reunirse con periodicidad regular junto a una personalidad relevante de nuestra ciudad. Han tenido el gusto de acoger a poetas, novelistas, periodistas, académicos, catedráticos, funcionarios y médicos. Y termina diciendo que no habría sido posible la asociación sin el entusiasmo, empeño y generosidad de Emilio Durán, líder del grupo.      

Miguel Rubio, Juana M. Muñoz Choclán, Susana Cayuelas, Pascual Garrido Y Ana Isabel Fernández (directora de la Biblioteca).


Juana María Muñoz Choclán expone que la presente edición de la Biblioteca Infantil Sevillana de Rafael Zambrano y Rubio, pronto conocida como "los cuentos de Calleja andaluces", supone el rescate de una verdadera rareza bibliográfica y literaria, ya que salvo por estudiosos y expertos en literatura infantil y juvenil hoy es prácticamente desconocida. Porque si el editor y pedagogo Saturnino Calleja (1815-1915) consiguió un gran éxito editorial, no sucedió lo mismo con la Biblioteca Infantil Sevillana, lo que explica el corto número de cuentos editados, los catorce títulos que esta edición recoge, originariamente con prólogo del escritor sevillano Manuel Cano y Cueto (1849-1916). Y ello a pesar de que la Biblioteca Infantil Sevillana, fundada en 1896, siguió el mismo modelo que la editorial Calleja: cubierta de llamativos colores, ilustraciones interiores en blanco y negro y la misma extensión. Rafael Zambrano y Rubio (Sevilla 1841-1901), hombre de formación científica y profesor de matemáticas, fue autor de varias obras dirigidas al público infantil y escolar, entre las que destacan los Cuentos morales y científicos: enseñanza y recreo para la niñez, reeditados en 1986 por la Sociedad Monardes de Sevilla, además de otros libros de aritmética y geometría para escolares, dada su condición de ingeniero y profesor de matemáticas. Como honrosa excepción a un generalizado e injusto desconocimiento se debe consignar que el escritor sevillano Rafael Laffón (1895-1978) en su hermoso libro Sevilla del buen recuerdo se ocupa de Zambrano. Juana María Muñoz agradece el apoyo de la asociación y especialmente el de Miguel Rubio, que se ocupó de localizar y conseguir dos cuentos que no figuraban en los fondos de la Biblioteca Nacional.
Susana Cayuelas agradece el esfuerzo de la asociación El carro de la nieve para dar a conocer al público estos títulos, tan bellamente editados, que deberá suponer el reconocimiento de este autor sevillano. Entiende que es la mejor manera de contribuir a la divulgación, el conocimiento y el disfrute de nuestros clásicos más importantes, en este caso en el sugerente campo de la literatura infantil y juvenil.



miércoles, 30 de mayo de 2018

Análisis de "El Abate Marchena" por Daniel Pineda Novo (mayo 2018)

 

Daniel Pineda Novo, poeta, académico e historiador, autor de esta recensión

UNA   EFEMÉRIDES PARA CELEBRAR Y UN LIBRO IMPRESCINDIBLE: “EL ABATE MARCHENA – BIOGRAFÍA DE UN UTRERANO ENTRE ROBESPIERRE Y RIEGO” DE PEDRO SÁNCHEZ NÚÑEZ.-

Celebra este año el Ayuntamiento de Utrera el 250 aniversario del nacimiento de uno de sus hijos preclaros, José Marchena y Ruíz de Cueto, que pasó a la historia política y literaria con el sobrenombre de “Abate Marchena”.  En un alarde de justicia, conocimiento y valor, que le engrandecen, el notable investigador, abogado y académico utrerano, Pedro Sánchez Núñez, dignifica la figura de su paisano, el heterodoxo Abate Marchena, personaje que, a sus indudables méritos literarios y políticos, unía unas ideas que están de plena actualidad…Un personaje a quien hoy día se le podría calificar como “politólogo”.

El Abate Marchena está de moda. Siempre lo estuvo en vida y, tras  su muerte, más aún, y de otra manera. Mucho le deben el recuerdo de Marchena y el libro de Pedro Sánchez  a  Marcelino Menéndez y Pelayo, Fernando Díaz Plaja, Ortiz Armengol y sobre todo a Juan Francisco Fuentes, su biógrafo más concienzudo, que ha aportado al conocimiento de Marchena mucha información valiosa que ha vuelto a incidir en la rabiosa actualidad del personaje. Así, sin ir más lejos, la Universidad de Cádiz dedicó, recientemente,  toda su atención en el Seminario titulado “Vanguardia, modernidad y exilio: Heterodoxos, liberales, románticos y republicanos” bajo el sugestivo título “Sin fe, sin patria y casi sin lengua: El Abate Marchena”, en el que han analizado la figura y la obra del Abate, profesores especializados en su época, que consideran injusto su retrato de “retador de las Cortes, de la nación, del género humano pasado, presente y venidero”, retrato debido a don Marcelino Menéndez y Pelayo, su primer biógrafo de la mano del prócer utrerano don Enrique de la Cuadra, en el libro titulado José Marchena. Obras Literarias. Tomo I, salido de la imprenta sevillana de Enrique Rasco, y de cuya edición se ha cumplido el 125º. Aniversario, que ha celebrado la Biblioteca Menéndez  Pelayo, de Santander.

Estamos en la época de la Ilustración, ese intento fallido que hubiera hecho avanzar a España muchos siglos. Ilustrados y reformadores, eran los afrancesados, tan denostados por los partidarios del inmovilismo, que casi siempre triunfan en este país, tal vez por la incultura rampante que nos caracterizaba. .El odio popular contra los afrancesados, a quienes se les consideraba responsables de la presencia del usurpador y del ejército francés alcanzó cotas de revancha sin límites. Jovellanos, Olavide y otros muchos ilustrados sufrieron persecución y destierro.  Pero no todos los afrancesados distinguidos tuvieron la ‘suerte” de que su castigo fuera la exclusión social e incluso la cárcel. Algunos  pagaron con su vida su fama de tales. Pongo solo dos terribles botones de muestra: En Cádiz, el caso del Marqués del Socorro, don Francisco de Solano, Capitán General, que fue linchado por las turbas, acusándosele de colaboracionista con los franceses. O en Sevilla, el triste y análogo final de don Juan Ignacio de Espinosa  y Tello, Conde del Águila.

Como bien se relata en este libro, José Marchena nació en Utrera (Sevilla) el 18 de noviembre de 1768, siendo bautizado en la gótica y barroca iglesia de Santa María de la Mesa… Marchena  pertenecía a una familia acomodada de abogados, lo que le permitió gozar de una muy buena educación hasta el punto de que a lo largo de su vida llegó a dominar el latín, el griego, el hebreo, el francés, el inglés y el alemán y a traducirlos con manifiesta autoridad. A los dieciséis años el autor lo sitúa en la Universidad de Salamanca –que ya cumple 800 años de su fundación-, y en donde se graduó en Cánones y Leyes con máximas calificaciones. También destaca  el libro que ya por esa época, demostró su aversión al clero, de manera que uno de sus profesores, que le enseñaba Sagradas Escrituras, había calificado sus pensamientos de “perversos y opuestos al espíritu del Evangelio”.

En sus años salmantinos inicia su actividad periodística y de crítica de la corrupción política y del oscurantismo del clero, actividad que ya no abandonará jamás.  Perseguido por la Inquisición, huyó a Francia a través de Gibraltar, en 1792. Y allí hizo intensa vida política y literaria, fundando periódicos y lanzando pasquines, continuamente, desde los que proclamaba sus ideales revolucionarios, su animadversión por la monarquía y el clero y sus ideas sobre el gobierno y la necesaria separación de poderes, expuestas ante la Convención Republicana y publicadas en un opúsculo, que  el libro reproduce y que tiene actualmente plena vigencia.

Inicialmente, el Abate colaboró con Marat y los jacobinos, y más tarde destaca como un aventajado girondino, brazo derecho de Brissot de Warville, cuya amistad le llevó muchas veces a la cárcel, a enfrentarse con Robespierre  y, en más de una ocasión, le colocó al borde de la guillotina. Resalta, asimismo, Pedro Sánchez, su biógrafo, que, frente a su declarado ateísmo, en un alarde de su contradictoria personalidad, siempre confesó que su libro de cabecera era la Guía de Pecadores, de Fray Luís de Granada y, además, escribió la  elevada “Oda a Cristo crucificado”, en la mejor línea de Fernando de Herrera, y de la que Don Marcelino Menéndez y Pelayo, su primer biógrafo, dijo que “parece ironía de la Providencia que la nombradía literaria de aquél desalmado jacobino, que en París abrió cátedra de ateísmo, ande vinculada principalmente a una oda de asunto religioso…”, Oda que comienza: “Canto el Verbo divino: […]/ Ya de la edad presente el coto estrecho/ Traspaso, y veo volar la serie triste/ De los males del tiempo venidero,/ Y las culpas futuras;/ Mas tu gracia, Señor, omnipotente/ Desciende en fin, y tórnase/ inocente…”.

En París, frecuentó los salones de Madame de Staël, defensora del romanticismo alemán, y que le tuvo gran simpatía. Chateaubriand, que lo conocía bien, a pesar de admirarle calificándole como “sabio”, sin embargo, añade que le considera “inmundo y aborto espiritual”. Seguramente le envidiaban muchos intelectuales y políticos franceses víctimas de sus afilados comentarios, que no verían con agrado que un extranjero, un andaluz, le marcara el rumbo a su país, como expresamente reconocen algunos de ellos. 

Se recoge en el libro, con acierto, la importancia de su labor periodística y de su activismo político en Francia y, sobre todo, el mérito de sus trabajos como traductor.  Gracias a Marchena llegaron a España obras de autores franceses:  Moliére, Voltaire y, en general, de los autores más en consonancia con su pensamiento revolucionario.  Gran repercusión tuvo en España su traducción de El Contrato Social, del anárquico y liberal J. J. Rousseau, la primera traducción de esta obra al castellano editada en 1799, que fue el cuaderno de bitácora de los autores de la Constitución de 1812. De hecho todavía se siguen reeditando muchas obras indicando que el autor de su traducciones es José Marchena, como El Contrato Social. (Entaur Editions, 2013) o El Emilio (Madrid, 1985), que se dice ”traducido por José Marchena, llamado Abate Marchena”.

Se reseña también en este apasionante estudio, cómo asesoró al Abate Sieyés sobre asuntos españoles y cómo Napoleón le nombra Inspector de Contribuciones de los países conquistados agregándosele al Estado Mayor del Mariscal Victor y, tras administrar cuantiosos caudales, vuelve a su casa tan pobre cono salió, lo cual fue una constante en su vida, certeramente reflejada en esta obra.

De su vasto conocimiento de las lenguas clásicas, destaca el autor del libro el hecho de que, haciendo gala de su perfecto dominio del latín, se le ocurrió inventar la parte que le faltaba al “Satiricón”, de Petronio, con tal perfección que logró engañar a los más conspicuos y expertos latinistas de las Universidades alemanas. No tuvo tanta suerte con los 39 hexámetros latinos que se atribuyó al sensual Catulo, en el famoso Fragmentum Catulli (1806).

De 1808 a 1813 estuvo en España al servicio de José I Bonaparte, que lo nombró Director de la Gaceta de Madrid, el BOE de aquel tiempo. Vuelto a Francia en 1813 con otros afrancesados como Moratín, atraviesa un largo periodo de penalidades y vicisitudes, en gran parte motivadas por su carácter difícil y pendenciero y, sobre todo, por su “larga lengua” que no distinguía entre amigos ni enemigos, cuando manifestaban ideas que Marchena no compartía.

Pero, fracasados los principios esenciales de la Revolución en Francia, y acaecido en España, el “Pronunciamiento” del general Riego, en 1820, Marchena regresó a su país esperanzado en ayudar al triunfo de las ideas liberales, cuyos paladines lo recibieron, como le sucedía siempre a Marchena, con el máximo recelo. En Sevilla tuvo enconados enfrentamientos incluso con el Capitán General y con miembros de la sociedad a la que pertenecía y de la que fue expulsado, porque aborrecían sus ideas avanzadas y sus críticas a los curas.

En Enero de 1821, estando como siempre en la más estricta pobreza,  le acogió en su casa madrileña su amigo Mac Crohon en la calle Concepción Jerónima núm.  23. Y allí murió, tan pobre como había vivido, el 31 de enero de 1821 “habiendo recibido los Santos Sacramentos”. En la fachada de la casa madrileña donde murió, muy cerca de la Puerta del Sol y del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ayuntamiento de Madrid colocó una placa con esta inscripción: “En esta casa falleció en 1821 el escritor JOSE MARCHENA, conocido como ABATE MARCHENA”.

De los 52 años que vivió, en Utrera sólo pasó los diez  primeros años de su vida y, en otros lugares de España, otros veinte años en diversas épocas. Los restantes 22 años de su existencia los pasó en Francia.

Describe pues, acertadamente, el libro la accidentada y novelesca vida de este hombre excepcional, en la que con criterio historicista, nos introduce Pedro Sánchez, ofreciéndonos sus aventuras y desventuras, su crítica social y su estoicismo, su energía y su voluntad, siempre fiel a sí mismo, a sus ideales revolucionarios y humanistas. Sánchez Núñez, que tan finamente conoce la sicología de su Ciudad, ha sabido adentrarse en este ser idealista y sabio, noble de sentimientos y de conducta rígida, intachable, defensor de la libertad y de la verdad, como demostró en todas sus obras, especialmente,  en sus ‘Reflexiones sobre los emigrados franceses” publicada en 1795, o generando la polémica en su ‘Ensayo de Teología”, al que contestó el doctor Heckel.

Marchena fue un disidente de la Escuela Poética Sevillana, como muestra en su  citada “Oda a Cristo Crucificado”, de profunda devoción y perfección admirable, mostrando sus preferencias por la poesía de José de Espronceda, en su elevado ‘Himno al Sol’.  

Juan Francisco Fuentes, en su magnífica biografía de Marchena, dice que “hay que reconocer que el uso subversivo que hace Marchena de la historia constituye también uno de los aspectos más modernos y sugestivos de su obra”.

El gran erudito y polígrafo santanderino MARCELINO MENENDEZ Y PELAYO, en su apasionada biografía, destaca su mérito como crítico de su propia heterodoxia, afirmando de él: “… Había en su alma cualidades nobles y generosas… Cuantos trataron a Marchena, fuesen favorables o adversos a sus ideas… vieron en aquel buscarruidos intelectual algo que no era vulgar, y que le hacía parecer de la raza de los grandes emprendedores y de los grandes polígrafos…”.

Este acabado libro es una publicación ejemplar de “Ediciones Mirte”, en su colección  El Carro de la Nieve,            que toma nombre de una Asociación Sevillana sabiamente organizada y dirigida por el ilustre poeta y novelista Emilio Durán. Encabezan la obra sendas aportaciones críticas de  José Jiménez Lozano, Premio Cervantes de las Letras en 2002  y de Manuel Moreno Alonso, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla. En sus 347 páginas, recoge una apretada y muy bien documentada biografía de Marchena y de su familia utrerana, con 28 apéndices, muchos de ellos documentos facsímiles, que ocupan casi cien páginas de este apasionante libro. 

Retrato de José Marchena Ruiz de Cueto basado en las descripciones de su fisonomía (Ricardo González de la Peña Laguillo, 1999)

Y se incluyen también retratos de personas y lugares, destacando, en la sobrecubierta de la portada, la recreación del aspecto físico del Abate de la mano de Ricardo González de la Peña, basada en las descripciones detalladas de su aspecto físico, ya que no quedan retratos suyos fidedignos, así como grabados de gran calidad del artista utrerano Rafael Rodríguez Román.  Y si importante es el caudal de información y documentación, hay que destacar los detallados índices bibliográficos de las obras publicadas de y sobre Marchena, de las ediciones de sus propias obras y de las traducciones de autores franceses e ingleses, que el Abate realizó y que aún siguen editándose y luciendo su nombre, en algunos casos con error, como esa edición de “Las Ruinas de Palmira”, en la que figura como traductor “El Abad Marchena”, condición eclesiástica que jamás tuvo.

El recordado novelista y periodista sevillano Manuel Barrios, al analizar la primera edición del libro, afirmaba que Pedro Sánchez  nos ofrece en cada capítulo un cuadro a todo color, en el que destacan su espléndida manera de contar, su exquisito respeto a la verdad histórica y una inevitable ternura hacia el jacobino (después girondino) que, en su vida, casi todo lo hizo al revés: Sus explosiones retóricas – dice el autor – eran no pocas veces puro fuego de artificio, juegos intelectuales de un hombre extremadamente sabio, de un asceta que ponía por encima de todo los valores a los que se entregó en cuerpo y alma: la Verdad – ‘su Verdad’ – y la Libertad…Un libro imprescindible para conocer bien a un fervoroso de la Revolución Francesa, que le encerró en sus cárceles”.

Y otro ilustre periodista sevillano, José María Gómez, dijo que “recrear una biografía del Abate, con la enumeración puntual y amena de tantos rasgos y aconteceres, necesitaba no solo un historiador experto en el personaje, sino un avezado narrador. Y esto lo consigue con creces el autor”.

El notable profesor Moreno Alonso, una de las máximas autoridades en la historiografía de la época del Abate, tras subrayar “la gran aportación investigadora que el autor de este libro hace sobre el famoso utrerano… sus investigaciones en los Archivos de Protocolos de Utrera y Sevilla, especialmente, le han llevado  a documentar datos importantes sobre el personaje y su entorno familiar y social que explican muchas cosas”.

Pedro Sánchez Núñez, autor del libro “El Abate Marchena – biografía de un utrerano entre Robespierre y Riego”

En definitiva, se trata de un libro apasionado y apasionante, entre la exacta erudición y la grata amenidad,  que ha escrito, con vocación y conocimiento, Pedro Sánchez Núñez, siendo digno del mayor elogio, como bien lo defiende, en su acabado prólogo, el poeta y periodista abulense José Jiménez Lozano.

                                         DANIEL PINEDA NOVO

De la Real Academia Sevillana de Buenas Letras

DANIEL PINEDA NOVO

 

Autorretrato en ABC de 12 de junio de 2004 (p. 32 – 33): “Nací el 8 de noviembre de 1942 en Coria del Río, en la calle Cervantes número 41, calle Larga, como le dice el pueblo. Soy hijo del doctor don Ángel Pineda de la Carrera  y de doña Francisca Novo Aguilar. Publiqué la historia de mi pueblo. Conocí a Joaquín Romero Murube, que me dedicó ‘Pueblo Lejano’. En la tertulia de la ‘Punta del Diamante’ conocí  a Jorge Guillén y a Dámaso Alonso. Viví una temporada en Barcelona, de la que conservo grandes recuerdos de las librerías. Tengo setenta librillos publicados”.

Es Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla. Pertenece a las Academias de Buenas Letras de Sevilla, Córdoba y Málaga, a la Alfonso el Sabio de Murcia, a la de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, a la Vélez de Guevara de Écija, a la de Cádiz y a las Academias Internacionales de México, Palermo, Lisboa, República Dominicana y a la Norteamericana de la Lengua Española de Nueva York, donde lo apadrinó el patriarca de las letras hispanas en USA Odón Betanzos. Es miembro de número de la Cátedra de Flamencología de Jerez y ha participado en los Festivales de Cine de Cuenca, Valladolid, Sevilla y Huelva.

Tiene en su haber numerosos premios literarios en Certámenes de Sevilla, Madrid, Barcelona, Bilbao, Córdoba y Málaga, entre ellos el Sánchez Bedoya de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y Premio de Investigación de la Real Academia de Medicina, de la que es Correspondiente: ganó también el Antonio Machado del Ayuntamiento de Sevilla, el Premio de Ensayo “Anselmo González Climent”, el Nacional de Poesía Rafael Alberti de Prat de Llobregat, el Premio Extraordinario del XXV Certamen de Poesía “Federico García Lorca” de Barcelona y el Premio de Letras Flamencas en Madrid. Impartió cursos en la Universidad de Verano de la Complutense de Madrid y en la Univ. de Perpiñán donde lo invita periódicamente el profesor Jacques Issorel.

 

 

sábado, 17 de febrero de 2018

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE FERNANDO AZANCOT FUENTES “NOTICIAS HISTÓRICAS DE LA HERMANDAD DEL MUSEO Y OTRAS REFLEXIONES”

El pasado día 14 de febrero de 2018 tuvo lugar la presentación del libro “Noticias Históricas de la Hermandad del Museo y otras reflexiones” cuyo autor es Fernando Azancot Fuentes, y ha sido editado por Ediciones Mirte para la colección “El Carro de la Nieve”.

El acto se celebró en la Capilla de la Hermandad de la Sagrada Expiración de N.S. Jesucristo y María Santísima de las Aguas, vulgarmente conocida como del Museo.

La presentación del autor corrió a cargo del Diputado de Formación de la Hermandad, Don Elías García Rodríguez, que encuadró la obra en el contexto de la actividad formativa de la Hermandad. Acto seguido, hizo uso de la palabra el autor para, de modo esquemático, describir los aspectos más destacados del libro, desde su origen y finalidad hasta la estructura que organiza su denso contenido a través de 879 páginas.

Finalizado el acto, el autor firmó los ejemplares del libro que habían sido adquiridos por los presentes.

El libro se vende exclusivamente en la Hermanad del Museo, siendo su precio 25 euros, destinándose los beneficios que se obtengan a la acción benéfico social de la corporación nazarena.                                                                                                     





viernes, 9 de febrero de 2018

Entrevista a Pascual Garrido en Diario de Sevilla por la publicación de su novela "Todos los mares tu cuerpo"

 



Hay un error en la entrevista. Pascual Garrido no trabajó en una empresa familiar sino en una multinacional de semillas oleaginosas. En las visitas a explotaciones agrícolas durante treinta años tuvo oportunidad de asistir a relevos generacionales como el aludido en la conversación.

viernes, 19 de enero de 2018

Presentación de "Todos los mares tu cuerpo"

El pasado 15 de enero de 2018, en el salón de actos del Círculo Mercantil de Sevilla, tuvo lugar la presentación de la novela "Todos los mares tu cuerpo", de Pascual Garrido, a cargo de Emilio Durán y Pedro Sánchez, con la que la asociación El carro de la nieve inicia su andadura editorial en una segunda etapa.


Intervención de Pedro Sánchez. 

Presentamos hoy una aventura literaria que pretendemos compartir con el mayor número posible de amantes de la buena literatura. Un grupo de amigos, reunidos en torno a un líder carismático, Emilio Durán, creamos una asociación cultural que tomó el testigo del empeño literario de su fundador. Todos conocemos la dedicación casi sacramental de Emilio, además de a sus amigos, a las letras, acreditada en la poesía, la novela y los relatos. Hace años creó un sello editorial con el sugestivo título de “El Carro de la Nieve” del que ha surgido la colección literaria que hoy presentamos, y en la que contamos con la maestría de Miguel Rubio, presidente de Gráficas Nazarenas, que lleva toda la vida en el mundo maravilloso de las prensas gestionando con acierto publicaciones a lo largo y ancho de Andalucía.

La colección “El Carro de la Nieve” pretende abarcar un amplio campo de la actividad literaria: poesía, novela, relatos, historia y en general todo lo que pueda generar interés cultural. Es un empeño absolutamente desinteresado, que se justifica por el amor de los miembros de la asociación por el mundo de la cultura y la literatura. Tenemos ya en lista de espera un amplio elenco de títulos: "La Historia de la Hermandad del Museo", de Fernando Azancot, o los cuentos de la Biblioteca Infantil Sevillana, de Rafael Zambrano Rubio, recopilados por Juana Muñoz Choclán, entre otros. No aspiramos a lanzamientos glamurosos, no contamos con ningún mecenazgo ni apoyo institucional, somos un grupo plural e independiente. Por eso, nuestros autores tendrán también el compromiso personal de difundir su obra de la mejor manera posible. Ese es el riesgo, que nada supone cuando hay ilusión por medio. 

Pero estamos aquí, en este acto inaugural en el que nos da posada y aliento el Círculo Mercantil, tan distinguido por una labor cultural ejemplar, para presentar nuestra primera publicación, de la que es autor Pascual Garrido, al que su trabajo como ingeniero agrónomo lo trajo desde su Jaén natal a Sevilla, donde desarrolla su actividad profesional y literaria. Ha publicado los poemarios “Cruz de tiempo” y “Esplendor de la nada”, el relato de humor “Consiga que lo quieran” y las novelas “El hombre que escucha” y “La vida simple”. Fue finalista del premio de narrativa de la colección “La sonrisa vertical”, patrocinada por la editorial Tusquets. 

La obra que hoy presentamos, “Todos los mares tu cuerpo”, desde su propio título es claramente un trabajo de un poeta que filosofa sobre la vida y las relaciones interpersonales. En sus más de doscientas páginas se alternan y distinguen, incluso tipográficamente, diálogos de los dos únicos protagonistas, una profesora de literatura y poeta y un dramaturgo y director de teatro, que van enlazando acontecimientos de su vida e intentan elaborar un a modo de guion para una película o una obra de teatro, que no es otra cosa que su propia existencia. Ese proyecto de guion que elaboran a medias aparece claramente separado del cuerpo general de la novela, lo mismo que el capítulo llamado “Este mar de tumbas”, que narra las últimas horas de la protagonista y cierra la novela con un hermoso poema: 

“Un eco de emociones gastadas/ entorpecía el camino/ que tanto imaginé/ y amé tanto…/ azules y limpios y transparentes/ se tornaron nuestros ojos/ mientras tu ardiente sonrisa/ acompañaba/ aquella silenciosa claridad/ que no pesaba… 

Se trata de una novela profundamente intimista, de introversión y reflexiones. La intimidad romántica, en forma de confesión, es una intimidad que busca el diálogo con otras intimidades. Asistimos a una especie de idas y venidas, un eterno retorno a tiempos pasados, propios o compartidos por los protagonistas, y momentos en que se narran vidas separadas, cada personaje con sus circunstancias, pero buscando la convergencia en diversos lugares y con muchas alternativas. Hay en ocasiones una frialdad tímida y poco gratificante entre la pareja y otras veces alborozados e intensos encuentros, donde se habla de la vida y la muerte. Hay un fondo de microhistorias, donde late el amor y el desamor. Y comentarios sobre cine, teatro, series de televisión y literatura, sobre el trabajo del protagonista y los altibajos y crisis depresivas de ella, así como sobre la interpretación de los sueños, la brevedad de la vida, la atracción física, el azar, la espera. Se traza una dudosa línea que separa la realidad de la ficción, lo que de verdad y de invención hay en toda obra de creación. 

La novela debe muchos detalles al cine como referente y acompañante, y a los libros. Desde "Johnny Guitar", "La mujer del teniente francés", "Sexo, mentira y cintas de video" y, cómo no, la mítica “Casablanca”, que denotan el interés del autor por el género cinematográfico. Y citas de Caballero Bonald, Gil de Biedma, Salinas (“tu dulce cuerpo pensado”), Claudio Magris, Rilke, Angel González (“mañana no será lo que Dios quiera”). 

El texto es una bien trabada reflexión llena de sentido poético con una elaboración morosa, muy cuidada y exquisita, nada trivial. “Habitas mis sueños maltrechos cuando despierto y la realidad sucumbe a tu quieto pelo crepuscular derramado en la almohada, una imagen que me toma con firme lasitud durante el tiempo inmóvil de tu ausencia”, para resaltar a continuación la profunda soledad y el paso del tiempo con la amada, “veloz segundo mi vida contigo, eternidad plúmbea ser sin ti”. 

O pensamientos que nos recuerdan a los místicos, ese amor sentido, constante, anhelante del otro. Es prosa poética de principio a fin cuando idealiza a la amada “porcelana perpetua de mis sueños atemporales tu cuerpo, pleamar de felices añoranzas conquistadas tu cuerpo”. 

Es una obra para leer despacio, paladeando cada frase, cada poema que se enlaza con el texto y cada sentimiento. Como cuando relata los encuentros con la amada: “pasados unos días, la normalidad volvía, entonces me rendía a la magia de los subsiguientes armisticios, él siempre esperando, disponible, sin rencor, alegre, encarecía yo su fastuosidad… al nirvana me trasladaban…”.  

En otros momentos la vida rueda de otra forma y confiesa que “el equilibrio afectivo no permanecía ni mucho menos inalterable. En los mejores momentos representa una felicidad precaria pespunteada de sombras de inquietud”. 

Pero en el fondo late también la tragedia, como la de aquella “Adèle” a la que dedica un largo y triste recuerdo y lleva al protagonista a filosofar ampliamente sobre la muerte, recordando también de paso el drama de poetas inspiradas y desgraciadas, con triste final, como Alejandra Pizarnik o Virginia Wolf. 

Y por medio el protagonista lanza una advertencia para que la filosofía no ciegue el entendimiento y la búsqueda de lo conveniente, del “primum vivere” de los clásicos, cuando dice: “empieza a labrarte un buen porvenir, cuídalo, cuida el recuerdo que dejarás, es el único porvenir”.    

Se trata, repito, de una novela intimista, sigue el esquema de obras que relatan las tensiones de una historia amorosa, donde pierde importancia la acción para tratar de desvelar los secretos íntimos del ser humano. Género que según los más destacados analistas se inicia con las desventuras del joven Werther. Sigue el autor fiel al lenguaje de este tipo de novelas del alma, con un estilo que se caracteriza por ser muy descriptivo, por utilizar frecuentemente giros lingüísticos y la metáfora como arma fundamental. Está la novela en la línea de describir la introversión, el interior atormentado del individuo que busca trascender y el drama de sentir una cierta inadecuación en el mundo que lo rodea. 

Leyendo la novela me vino al pensamiento el proverbio ruso  que decía que “añorar el pasado es correr tras el viento”. No es esa la intención de este libro, antes al contrario, con él lo que pretende el autor es que nos enfrentemos con la realidad de la vida sabiendo que el pensamiento puede sacarnos de la miseria y de la soledad. 

Porque, en fin, la novela que presentamos ofrece reflejos de unas historias personales que tienen momentos de grandeza y otros menos gratificantes. Me recuerda en algunos pasajes al inmenso poeta Rafael Laffón cuando sentenciaba que “la vida va adelante, no se detiene, y hasta progresa y mejora.  

En definitiva, hay que leerla con atención y también con la compasión que inspiran las vivencias y las incertidumbres de sus protagonistas. Este libro, en fin, se une a otros muchos que quisiéramos presentar en la asociación que con tanta ilusión hemos creado, porque estamos en la onda de Borges cuando decía que hay que imaginar que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca. Y eso sí, conviene tener cuidado y aplicarnos a la lectura de buenas novelas, como la que hoy presentamos, porque, como decía Unamuno ”cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”.









Intervención de Pascual Garrido.

No voy a hablar de mi novela, ya lo ha hecho suficiente y encomiásticamente Pedro, muchas gracias, querido amigo. Lo haré sobre esos saberes inútiles, como la literatura y la filosofía, siempre amenazados en épocas de recortes, apoyándome en un ensayo de hace algunos años, titulado "La utilidad de lo inútil", de Nuncio Ordine.

Vivimos unos tiempos en los que la lógica del beneficio amenaza las instituciones y las disciplinas humanísticas y científicas cuyo valor debería coincidir con el saber en sí, con independencia de su posibilidad de generar ganancias inmediatas. La utilidad de lo inútil es la utilidad de la vida, de la creación, del amor, del deseo, de los valores que privilegian la mente y cuya ausencia provoca la desertificación del espíritu, y la literatura nos brinda la posibilidad de salir de uno mismo y transformarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños. La literatura es inmune a toda aspiración al beneficio, su existencia misma llama la atención sobre la gratuidad y el desinterés, como vemos en algunos ejemplos espigados de la buena colección que ofrece en su libro el profesor Ordine.    

Una novela que ha fascinado a más de una generación de lectores desde que se publicó, allá por los años sesenta del siglo XX, es "Cien años de soledad", de Gabriel G. Márquez. En la lúcida locura del personaje Aureliano Buendía encontramos la fecunda inutilidad de la literatura. Este coronel revolucionario se encierra en su taller para fabricar pescaditos de oro que venderá en el mercado por monedas de oro, las cuales fundirá para seguir haciendo pescaditos. Se ve inmerso así no en un círculo vicioso desesperante sino en un círculo virtuoso apasionante porque, leemos en la novela, las horas más felices del coronel, desde la remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo, han sido las que ha pasado en el taller… Nadie que haya leído la novela puede olvidar su inicio: “Muchos años más tarde, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. En otro pasaje de la novela conocemos que el coronel había tenido que promover treinta y dos guerras, había tenido que violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse en el muladar de la gloria para conocer el privilegio de la simplicidad. Esta simplicidad es lo que origina el acto creativo que da vida a lo que entendemos por literatura. Se basa en un auténtico gozo y una conciencia de nula pretensión de beneficio. Un acto gratuito exento de finalidad precisa. Alejado de cualquier lógica monetaria, solo de valor reseñable como alternativa a las leyes del mercado y el lucro.
En la novela madre de todas las novelas que en el mundo han sido y serán, "Don Quijote", su héroe es el paradigma de la inutilidad. Cuando sus contemporáneos reniegan de los libros de caballería, a los que juzgan de falsos, mentirosos, dañadores e inútiles hasta el punto de darlos a la hoguera, él reivindica los valores de la caballería andante y a pesar de las limitaciones de su edad, de su armadura de cartón piedra y de su rocín, se lanza a recorrer los caminos sin camino en una búsqueda entusiasta de sus ideales.

De un personaje no literario sino real, el primer filósofo de la antigüedad clásica, Sócrates, sabemos cómo invirtió las últimas horas de su vida. Cuando sus críticas a la corrupción lo llevaron ante un tribunal que lo condenaría, en los descansos para las deliberaciones trataba de consolar a todos, relajado y muy seguro de la opción moral que había elegido. Hay testimonios en el sentido de que incluso se ejercitaba con una flauta para aprender una melodía y a la pregunta de para qué le serviría contestó que justamente para aprenderla antes de morir: aquí, la única justificación seria de la voluntad de conocimiento, se practique en el umbral de la muerte o en cualquier otro momento.

Hemos asistido en la última década a una serie de reformas y recortes en los fondos financieros dedicados a estas materias en la mayoría de los países europeos. No debemos resignarnos a una deriva utilitarista que amenaza no solo la escuela, la universidad y la ciencia sino también la cultura; sabotear la enseñanza y la cultura significa sabotear el futuro de la humanidad. El conocimiento es el único bien que puede transmitirse sin empobrecer, al contrario, enriqueciendo lo mismo al que lo recibe que a quien lo transmite.

Cervantes escribió que quien mucho lee y mucho viaja mucho sabe y mucho vive. Debemos cumplir esta sentencia en su totalidad. Leer no debe convertirse en una afición de gente mayor y pretecnológica que tiene costumbres tan raras como comprar el periódico. Solo tenemos una vida y la literatura ayuda a entenderla. Porque como dice la librera de la película de Isabel Coixet, los libros son casas que nos refugian cuando estamos solos y sentimos frío.

Aquí tenía intención de terminar mis modestas palabras pero después pensé que no sería ocioso agregar un poema. Quizá está relacionado un poco con las ideas que hemos transmitido o, como diría un político que manda mucho en España, o no. Es del último premio Princesa de Asturias, un polaco de apellido casi impronunciable, Adam Zagajewsky. Aquella noche de octubre busqué algunos poemas en la red, tiene obra publicada en España por Acantilado. Dice así el poema:

Después del fin del mundo hay que vivir como si no hubiera pasado nada. Es preciso recordar lo ocurrido y pensar en lo que ocurrirá, pero hay que vivir como si no hubiera pasado nada. Dar largos paseos. Contemplar la puesta del sol. Escuchar música. Leer poemas. Escribir poemas. Leer, escribir, estudiar. Ayudar al prójimo y hacerle la pascua a los tiranos, alegrarse con el amor y llorar la muerte. Como si no hubiera pasado nada.