El pasado 15 de enero de 2018, en el salón de actos del Círculo Mercantil de Sevilla, tuvo lugar la presentación de la novela "Todos los mares tu cuerpo", de Pascual Garrido, a cargo de Emilio Durán y Pedro Sánchez, con la que la asociación El carro de la nieve inicia su andadura editorial en una segunda etapa.
Intervención de Pedro Sánchez.
Presentamos hoy una aventura literaria que pretendemos compartir con el mayor número posible de amantes de la buena literatura. Un grupo de amigos, reunidos en torno a un líder carismático, Emilio Durán, creamos una asociación cultural que tomó el testigo del empeño literario de su fundador. Todos conocemos la dedicación casi sacramental de Emilio, además de a sus amigos, a las letras, acreditada en la poesía, la novela y los relatos. Hace años creó un sello editorial con el sugestivo título de “El Carro de la Nieve” del que ha surgido la colección literaria que hoy presentamos, y en la que contamos con la maestría de Miguel Rubio, presidente de Gráficas Nazarenas, que lleva toda la vida en el mundo maravilloso de las prensas gestionando con acierto publicaciones a lo largo y ancho de Andalucía.
La colección “El Carro de la Nieve” pretende abarcar un amplio campo de la actividad literaria: poesía, novela, relatos, historia y en general todo lo que pueda generar interés cultural. Es un empeño absolutamente desinteresado, que se justifica por el amor de los miembros de la asociación por el mundo de la cultura y la literatura. Tenemos ya en lista de espera un amplio elenco de títulos: "La Historia de la Hermandad del Museo", de Fernando Azancot, o los cuentos de la Biblioteca Infantil Sevillana, de Rafael Zambrano Rubio, recopilados por Juana Muñoz Choclán, entre otros. No aspiramos a lanzamientos glamurosos, no contamos con ningún mecenazgo ni apoyo institucional, somos un grupo plural e independiente. Por eso, nuestros autores tendrán también el compromiso personal de difundir su obra de la mejor manera posible. Ese es el riesgo, que nada supone cuando hay ilusión por medio.
Pero estamos aquí, en este acto inaugural en el que nos da posada y aliento el Círculo Mercantil, tan distinguido por una labor cultural ejemplar, para presentar nuestra primera publicación, de la que es autor Pascual Garrido, al que su trabajo como ingeniero agrónomo lo trajo desde su Jaén natal a Sevilla, donde desarrolla su actividad profesional y literaria. Ha publicado los poemarios “Cruz de tiempo” y “Esplendor de la nada”, el relato de humor “Consiga que lo quieran” y las novelas “El hombre que escucha” y “La vida simple”. Fue finalista del premio de narrativa de la colección “La sonrisa vertical”, patrocinada por la editorial Tusquets.
La obra que hoy presentamos, “Todos los mares tu cuerpo”, desde su propio título es claramente un trabajo de un poeta que filosofa sobre la vida y las relaciones interpersonales. En sus más de doscientas páginas se alternan y distinguen, incluso tipográficamente, diálogos de los dos únicos protagonistas, una profesora de literatura y poeta y un dramaturgo y director de teatro, que van enlazando acontecimientos de su vida e intentan elaborar un a modo de guion para una película o una obra de teatro, que no es otra cosa que su propia existencia. Ese proyecto de guion que elaboran a medias aparece claramente separado del cuerpo general de la novela, lo mismo que el capítulo llamado “Este mar de tumbas”, que narra las últimas horas de la protagonista y cierra la novela con un hermoso poema:
“Un eco de emociones gastadas/ entorpecía el camino/ que tanto imaginé/ y amé tanto…/ azules y limpios y transparentes/ se tornaron nuestros ojos/ mientras tu ardiente sonrisa/ acompañaba/ aquella silenciosa claridad/ que no pesaba…
Se trata de una novela profundamente intimista, de introversión y reflexiones. La intimidad romántica, en forma de confesión, es una intimidad que busca el diálogo con otras intimidades. Asistimos a una especie de idas y venidas, un eterno retorno a tiempos pasados, propios o compartidos por los protagonistas, y momentos en que se narran vidas separadas, cada personaje con sus circunstancias, pero buscando la convergencia en diversos lugares y con muchas alternativas. Hay en ocasiones una frialdad tímida y poco gratificante entre la pareja y otras veces alborozados e intensos encuentros, donde se habla de la vida y la muerte. Hay un fondo de microhistorias, donde late el amor y el desamor. Y comentarios sobre cine, teatro, series de televisión y literatura, sobre el trabajo del protagonista y los altibajos y crisis depresivas de ella, así como sobre la interpretación de los sueños, la brevedad de la vida, la atracción física, el azar, la espera. Se traza una dudosa línea que separa la realidad de la ficción, lo que de verdad y de invención hay en toda obra de creación.
La novela debe muchos detalles al cine como referente y acompañante, y a los libros. Desde "Johnny Guitar", "La mujer del teniente francés", "Sexo, mentira y cintas de video" y, cómo no, la mítica “Casablanca”, que denotan el interés del autor por el género cinematográfico. Y citas de Caballero Bonald, Gil de Biedma, Salinas (“tu dulce cuerpo pensado”), Claudio Magris, Rilke, Angel González (“mañana no será lo que Dios quiera”).
El texto es una bien trabada reflexión llena de sentido poético con una elaboración morosa, muy cuidada y exquisita, nada trivial. “Habitas mis sueños maltrechos cuando despierto y la realidad sucumbe a tu quieto pelo crepuscular derramado en la almohada, una imagen que me toma con firme lasitud durante el tiempo inmóvil de tu ausencia”, para resaltar a continuación la profunda soledad y el paso del tiempo con la amada, “veloz segundo mi vida contigo, eternidad plúmbea ser sin ti”.
O pensamientos que nos recuerdan a los místicos, ese amor sentido, constante, anhelante del otro. Es prosa poética de principio a fin cuando idealiza a la amada “porcelana perpetua de mis sueños atemporales tu cuerpo, pleamar de felices añoranzas conquistadas tu cuerpo”.
Es una obra para leer despacio, paladeando cada frase, cada poema que se enlaza con el texto y cada sentimiento. Como cuando relata los encuentros con la amada: “pasados unos días, la normalidad volvía, entonces me rendía a la magia de los subsiguientes armisticios, él siempre esperando, disponible, sin rencor, alegre, encarecía yo su fastuosidad… al nirvana me trasladaban…”.
En otros momentos la vida rueda de otra forma y confiesa que “el equilibrio afectivo no permanecía ni mucho menos inalterable. En los mejores momentos representa una felicidad precaria pespunteada de sombras de inquietud”.
Pero en el fondo late también la tragedia, como la de aquella “Adèle” a la que dedica un largo y triste recuerdo y lleva al protagonista a filosofar ampliamente sobre la muerte, recordando también de paso el drama de poetas inspiradas y desgraciadas, con triste final, como Alejandra Pizarnik o Virginia Wolf.
Y por medio el protagonista lanza una advertencia para que la filosofía no ciegue el entendimiento y la búsqueda de lo conveniente, del “primum vivere” de los clásicos, cuando dice: “empieza a labrarte un buen porvenir, cuídalo, cuida el recuerdo que dejarás, es el único porvenir”.
Se trata, repito, de una novela intimista, sigue el esquema de obras que relatan las tensiones de una historia amorosa, donde pierde importancia la acción para tratar de desvelar los secretos íntimos del ser humano. Género que según los más destacados analistas se inicia con las desventuras del joven Werther. Sigue el autor fiel al lenguaje de este tipo de novelas del alma, con un estilo que se caracteriza por ser muy descriptivo, por utilizar frecuentemente giros lingüísticos y la metáfora como arma fundamental. Está la novela en la línea de describir la introversión, el interior atormentado del individuo que busca trascender y el drama de sentir una cierta inadecuación en el mundo que lo rodea.
Leyendo la novela me vino al pensamiento el proverbio ruso que decía que “añorar el pasado es correr tras el viento”. No es esa la intención de este libro, antes al contrario, con él lo que pretende el autor es que nos enfrentemos con la realidad de la vida sabiendo que el pensamiento puede sacarnos de la miseria y de la soledad.
Porque, en fin, la novela que presentamos ofrece reflejos de unas historias personales que tienen momentos de grandeza y otros menos gratificantes. Me recuerda en algunos pasajes al inmenso poeta Rafael Laffón cuando sentenciaba que “la vida va adelante, no se detiene, y hasta progresa y mejora.
En definitiva, hay que leerla con atención y también con la compasión que inspiran las vivencias y las incertidumbres de sus protagonistas. Este libro, en fin, se une a otros muchos que quisiéramos presentar en la asociación que con tanta ilusión hemos creado, porque estamos en la onda de Borges cuando decía que hay que imaginar que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca. Y eso sí, conviene tener cuidado y aplicarnos a la lectura de buenas novelas, como la que hoy presentamos, porque, como decía Unamuno ”cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”.






No hay comentarios:
Publicar un comentario